Главная | Обратная связь | Поможем написать вашу работу!
МегаЛекции

La catástrofe. La interrupción. El asesino desinteresado Bill Harrigan




LA CATÁ STROFE

Servido por hombres de confianza, el negocio tení a que prosperar. A principios de 1834 unos setenta negros habí an sido " emancipados" ya por Morell, y otros se disponí an a seguir a esos precursores dichosos. La zona de operaciones era mayor y era necesario admitir nuevos afiliados. Entre los que prestaron el juramento habí a un muchacho, Virgil Stewart, de Arkansas, que se destacó muy pronto por su crueldad. Este muchacho era sobrino de un caballero que habí a perdido muchos esclavos. En agosto de 1834 rompió su juramento y delató a Morell y a los otros. La casa de Morell en Nueva Orleans fue cercada por la justicia. Morell, por una imprevisió n o un soborno, pudo escapar.

 

Tres dí as pasaron. Morell estuvo escondido ese tiempo en una casa antigua, de patios con enredaderas y estatuas, de la calle Toulouse. Parece que se alimentaba muy poco y que solí a recorrer descalzo las grandes habitaciones oscuras, fumando pensativos cigarros. Por un esclavo de la casa remitió dos cartas a la ciudad de Natchez y otra a Red River. El cuarto dí a entraron en la casa tres hombres y se quedaron discutiendo con é l hasta el amanecer. El quinto, Morell se levantó cuando oscurecí a y pidió una navaja y se rasuró cuidadosamente la barba. Se vistió y salió. Atravesó con lenta serenidad los suburbios del Norte. Ya en pleno campo, orillando las tierras bajas del Mississippi, caminó má s ligero.

 

Su plan era de un coraje borracho. Era el de aprovechar los ú ltimos hombres que todaví a le debí an reverencia: los serviciales negros del Sur. É stos habí an visto huir a sus compañ eros y no los habí an visto volver. Creí an, por consiguiente, en su libertad. El plan de Morell era una sublevació n total de los negros, la toma y el saqueo de Nueva Orleans y la ocupació n de su territorio. Morell, despeñ ado y casi deshecho por la traició n, meditaba una respuesta continental: una respuesta donde lo criminal se exaltaba hasta la redenció n y la historia. Se dirigió con ese fin a Natchez, donde era má s profunda su fuerza. Copio su narració n de ese viaje:

" Caminé cuatro dí as antes de conseguir un caballo. El quinto hice alto en un riachuelo para abastecerme de agua y sestear. Yo estaba sentado en un leñ o, mirando el camino andado esas horas, cuando vi acercarse un jinete en un caballo oscuro de buena estampa. En cuanto lo avisté determiné quitarle el caballo. Me paré, le apunté con una hermosa pistola de rotació n y le di la orden de apear. La ejecutó y yo tomé en la zurda las riendas y le mostré el riachuelo y le ordené que fuera caminando delante. Caminó unas doscientas varas y se detuvo. Le ordené que se desvistiera. Me dijo: 'Ya que está resuelto a matarme, dé jeme rezar antes de morir'. Le respondí que no tení a tiempo de oí r sus oraciones. Cayó de rodillas y le descerrajé un balazo en la nuca. Le abrí de un tajo el vientre, le arranqué las ví sceras y lo hundí en el riachuelo. Luego recorrí los bolsillos y encontré cuatrocientos dó lares con treinta y siete centavos y una cantidad de papeles que no me demoré en revisar. Sus botas eran nuevas, flamantes, y me quedaban bien.

Las mí as, que estaban muy gastadas, las hundí en el riachuelo.

 

»Así obtuve el caballo que precisaba, para entrar en Natchez. "

 

LA INTERRUPCIÓ N

Morell capitaneando puebladas negras que soñ aban ahorcarlo, Morell ahorcado por ejé rcitos negros que soñ aba capitanear —me duele confesar que la historia del Mississippi no aprovechó esas oportunidades suntuosas. Contrariamente a toda justicia poé tica (o simetrí a poé tica) tampoco el rí o de sus crí menes fue su tumba. El dos de enero de 1835, Lazarus Morell falleció de una congestió n pulmonar en el hospital de Natchez, donde se habí a hecho internar bajo el nombre de Silas Buckley. Un compañ ero de la sala comú n lo reconoció. El dos y el cuatro, quisieron sublevarse los esclavos de ciertas plantaciones, pero los reprimieron sin mayor efusió n de sangre.

 

 

EL ASESINO DESINTERESADO BILL HARRIGAN

La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen: la imagen de las tierras de Arizona y de Nuevo Mé jico, tierras con un ilustre fundamento de oro y plata, tierras vertiginosas y aé reas, tierras de la meseta monumental y de los delicados colores, tierras con blanco resplandor de esqueleto pelado por los pá jaros. En esas tierras otra imagen, la de Billy the Kid: el jinete clavado sobre el caballo, el joven de los duros pistoletazos que aturden el desierto, el emisor de balas invisibles que matan a distancia, como una magia.

 

El desierto veteado de metales, á rido y reluciente. El casi niñ o que al morir a los veintiú n añ os debí a a la justicia de los hombres veintiuna muertes —" sin contar mejicanos".

 

Поделиться:





Воспользуйтесь поиском по сайту:



©2015 - 2024 megalektsii.ru Все авторские права принадлежат авторам лекционных материалов. Обратная связь с нами...